NIÑOS EN LA COCINA

“La alimentación de cada uno es responsabilidad de cada uno.”

Esta afirmación nos remueve algo en nuestro interior, especialmente a las madres y padres que consideramos que “nuestros” niños son responsabilidad “nuestra”.

Durante años yo no he creído en absoluto en estas palabras y me devanaba los sesos intentando buscar recetas apetecibles para que “mis” hijos comieran lo que en ese momento yo consideraba “más adecuado” para ellos. Hice uso del chantaje, la coacción y el premio para conseguir mi objetivo: satisfacer mi necesidad de “sentirme una buena madre que da de comer a sus hijos comida sana y natural” y… “ellos se la comen”, me decía a mi misma. Una falsa ilusión.

Un día mi idea de la Vida cambió y con ella muchas cosas. Ya no considero que mis hijos sean “míos”, ni SU vida “ MI responsabilidad.  Reconozco aún MI necesidad de OFRECERLES UNA ALIMENTACIÓN SANA Y NATURAL, pero la RESPONSABILIDAD DE QUÉ COMEN, CUÁNDO  Y CUÁNTO… ES SUYA.

Ningún otro ser del planeta controla la alimentación de sus crías. Se limita a comer y “sugerir” algunos alimentos y las crías de manera natural y espontánea IMITAN a sus progenitores y miembros de la misma especie.

Esta afirmación requiere aclarar que para mi tiene sentido especialmente en un contexto de alimentación natural. Es decir. Un contexto en el que al alcance de los niños SÓLO (o mayoritariamente) haya alimentos naturales (tal y como la naturaleza los crea, sin ningún tipo de procesamiento) y propios de la especie humana (cuáles son los alimentos propios de la especie humana es un tema que suscita debate, por lo que lo dejaré para otra entrada)  pero para simplificar podríamos decir que es posible que ante una manzana y un pedazo de chocolate (si los niños ya nos lo han visto comer), la manzana tenga las de perder posiciones en las probabilidades de elección.

¿Y cómo hacer para que los niños coman sano, entonces? Después de las premisas expuestas, la respuesta resulta sencilla: Comiendo sano nosotros y poniendo a su alcance SOLO alimentos naturales y respetando su libertad para elegir.

Implicar a los niños en la preparación de los alimentos naturales también es una propuesta interesante. Además de por todo lo expuesto, porque hace que se sientan útiles, que conozcan mejor los ingredientes de la dieta (por ejemplo la forma y olor de las verduras y frutas antes de ser procesadas), que conozcan el tiempo y dedicación que supone preparar los alimentos que habitualmente ingieren y que puedan encaminarse progresivamente a un autonomía en la preparación de su propia dieta.

Cocinar con niños es una maravillosa oportunidad, si nos tomamos el tiempo para poder disfrutarla. Podemos verlo como una oportunidad de aprender muchas cosas junt@s: aprender sobre nutrición, hábitos de vida saludables, ecología, horticultura, cocina del mundo (sabores propios de otras culturas), geografía (de dónde procede este alimento, en qué lugares del mundo se usa con más frecuencia, cómo se prepara este alimento en diferentes países…), química (interacción de sustancias, fermentaciones, maceraciones, texturas…), matemáticas (medir, tipos de medidas, pesar, tablas de equivalencias, aproximaciones, adicción, sustracción, división, multiplicación, formas y tamaños, volúmenes…),  física (acción del calor y del frío sobre los alimentos, efectos de fuerzas, es diferente el efecto conseguido al batir con un tenedor que con unas varillas, que con una batidora, velocidad, revoluciones, frecuencias, electrónica –con los aparatos y herramientas usados).  Podemos aprender mucho sobre restauración: preparación y elaboración de platos, gestión  de una cocina y su mantenimiento, gestión de un comedor, catering, disposición de la mesa, servicio de una mesa y protocolo en la misma, decoración y presentación de mantelería, cubertería, vajilla, flores, velas…

Aprender y descubrir juntos: ell@s con nosotr@s y nosotr@s con ell@s. Una oportunidad para conocernos mutuamente. Conocer sus gustos: las formas de preparar los alimentos que más les gustan, las formas de presentar los alimentos que más les gustan…; sus intereses: qué cosas les apasionan, cuáles les gustaría conocer o perfeccionar… Es decir: conocernos más y crecer en familia.

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